Ferrer busca cambiar su historia en Indian Wells

David Ferrer es un jugador acostumbrado a luchar contra la corriente, y su próxima meta pasa por romper su maleficio en el BNP Paribas Open.

El español tiene récord de 9-11 en su carrera en Indian Wells, con los cuartos de final en 2007 como su mejor resultado histórico en el desierto californiano. Sin embargo, su legado nos ha enseñado que este guerrero de las canchas le encontrará la solución al problema.

Ferrer llega en un momento espectacular, con foja de 20-9 en 2015 y tres títulos en su haber, tras haberse coronado en Doha, Río de Janeiro y Acapulco, donde derrotó a en la final a Kei Nishikori, su verdugo en la cuarta ronda del Abierto de Australia.

“Creo que estoy jugando muy bien al tenis y gané las tres finales que disputé”, apuntó. “Sé que es solo el comienzo y que la temporada es larga pero es importante para mí ganar la mayor cantidad de partidos posibles. Ahora estoy en Indian Wells y es un torneo importante y espero tener un buen resultado. Nunca he tenido buenos resultados aquí y espero cambiar esa estadística”.

A punto de cumplir 33 años, el oriundo de Javea sigue sin detener su marcha. Por lo contrario, su comienzo de 2015 no hace más que confirmar su vigencia.

“Yo creo que la figura del fisioterapeuta es muy importante dentro del calendario que es tan ajustado”, aportó como explicación. “Hay que intentar cuidarse más físicamente. Se cuidan pequeños detalles que antes no se cuidaban por el hecho de intentar alargar la carrera”.

Ferrer agregó que el hecho de que los jugadores jóvenes maduren más tarde hace que jugadores de su camada como Stan Wawrinka, Gilles Simon y sus compatriotas Feliciano López y Tommy Robredo, en sus propias palabras, “aguanten un poco más”.
El español cuenta también con la particularidad de medir 1.75m en una era en la que los jugadores son cada vez más altos, fuertes y con servicios más potentes. Pese a esa “desventaja”, Ferrer sigue estando entre los mejores del mundo y buscando maneras de seguir en los primeros planos.

“Al final hay que intentar aceptar lo que uno tiene”, confesó. “Yo estoy muy contento con mi carrera y de seguir manteniéndome entre los mejores. El tenis ha evolucionado a tener más fuerza, a jugar más rápido y jugar más al hueco, pero también es cierto que se piensa menos, entonces ese es un hándicap que intento aprovechar al máximo. Es cierto que el tenis ha evolucionado a que el jugador más bajito pueda medir 1.80 y dentro de 10 años jugadores con mi estatura habrán menos”.

Su palmarés, como él bien lo describe, es extenso e impresionante, y su falta de títulos de Grand Slam tiene más que ver con la camada histórica que le tocó enfrentar que con sus propias limitaciones.

“¿Qué puedo hacer? No puedo cambiar la historia”, dijo con una mezcla de resignación y tranquilidad. “No puedo cambiar los momentos. Estoy orgulloso de mi carrera y estoy tranquilo. Siempre intento dar el máximo de mí, y el hecho de poder algún día terminar mi carrera sabiendo que he dado todo, esa felicidad no me la va a quitar nadie. Entonces para mí eso es lo más importante, quizás más que haber ganado un Grand Slam y no haber dejado todo en una cancha o a lo largo de mi carrera tenística. A partir de ahí, he llegado a ser No. 3 del mundo, conseguir un Masters 1000, tres Copas Davis y 24 torneos. Estoy contento”.

Al fin y al cabo, haber transitado el mismo camino que Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray lo obligó, en su opinión, a superar sus propios límites.

“Intento siempre ser positivo y coincidir con estos jugadores me ha hecho ser mejor tenista y tener más ambición y motivación”, concluyó. “Quizás si hubiera jugado en otra época no hubiera tenido la ambición que he tenido”.

Ferrer debutará el sábado ante el croata Ivan Dodig, quien superó en la primera ronda al portugués Joao Sousa por 6-3 y 7-5.